Berez Galanta

 

La bodega de txakoli Berez Galanta se sitúa sobre una loma del barrio Arteta, en la localidad de Galdakao.

 

 

 

Christian Sorreluz está al frente de la dirección enológica en Galanta.

Quedamos con él y con Josu Urrutikoetxea, propietario de la bodega, para conocer más de cerca el proyecto, el viñedo, la bodega y sus txakolis que en muy poco tiempo han alcanzando bastante notoriedad.

 

 

Las 12 hectáreas de la viña, de las que 6 ya están en producción.

Los viñedos están situados alrededor de la bodega y crecen en lo que antiguamente eran huertas y un campo de tiro perteneciente a la fábrica Explosivos Río Tinto.

Las obras de la bodega comenzaron en 2010 y las primeras plantaciones, un año después.

 

La primera añada propia como tal es en 2019

Durante los primeros años se vendía la uva

 

La variedad en todo el viñedo es 100% hondarrabi zuri y está plantado alrededor de la bodega.

La idea principal era ésta, que estaba lo más cerca posible de la zona de elaboración.

Todas las hectáreas están valladas. Las ovejas desbrozan la hierba durante la campaña del invierno y además, abonan el campo.

Iniciaron tratamientos con ozono , pero al final desistieron de la idea. La tecnología aún no está suficientemente desarrollada para lo que se necesita.

Hasta la floración todo iba muy bien, pero a partir de ahí, las cosas se torcieron y decidieron continuar con tratamientos más convencionales.

 

 

La ubicación del viñedo está próxima a una pequeña presa, `Lekubaso´ , y la bruma de la mañana es bastante espesa.

De las 12 hectáreas, 1 ha. está en parral.

 

Poco a poco, todo se va a reconvertir a parral

 

Va a llevar bastante tiempo, pero el proyecto ya está en marcha.

 

 

Christian, que lleva 20 años produciendo txakoli, es firme defensor de la conducción en parral · orígenes del txakoli · .

Entre las ventajas que ofrece, está la aireación.

En espaldera, las pantallas de los renques frenan el aire y se produce ‘efecto invernadero’.

Si a esto se le suma que los suelos generan mucha hierba, el problema de la humedad crece exponencialmente.

 

 

Las variedades que se cultivan aquí son muy vigorosas.

En concreto, la hondarrabi zuri, cuanto más y mejor se le deje desarrollarse (dentro de unos límites), mejor fruto va a dar, mayor calidad.

Parte de la viña se plantó en 2011 y poco a poco se ha ido transformando de espaldera a parral.

En espaldera el rendimiento por hectárea y producción media aquí es de aproximadamente 6000 kilos; en parral, alrededor de 12000 kilos de uva.

La añada 2019 se hizo en producción ecológica con ozono.

La 2020 fue más convencional.

 

 

La bodega está equipada con tecnología punta y con la más moderna puesta a punto para procesar la uva.

La higiene y limpieza de las instalaciones saltan a la vista desde el minuto uno.

 

 

La comercialización de este txakoli no pretende introducirse en la gran distribución, sino más bien, estar presente en la restauración, tiendas especializadas…

La idea de la bodega es hacer tres líneas de txakoli en blanco y en un futuro cercano, un rosado.

Ahora, la producción está centrada en el crianza en lías con muy buen equilibrio alcohol, fruta, acidez.

En la actualidad, se trabaja con depósitos de 10.000 litros, pero en el futuro se pretende incluso elaborar en recipientes más grandes para obtener un producto más homogéneo.

 

 

Un comedor diáfano, amplio y luminoso es otro de los atractivos de las instalaciones.

Desde aquí podemos ver el viñedo en los alrededores de la bodega.

 

 

Tanto la cocina como la sala del comedor son amplios y excelentemente equipados.

 

 

Un eguzkilore adorna las paredes del txoko – comedor.

 

 

El txakoli de añada 2019, tras un año en botella, presenta una nariz limpia con aromas de fruta blanca, pera conferencia, manzana Gran Smith, un punto herbáceo y un leve aroma cítrico muy suave.

En boca, mantiene un ligero carbónico y en su paso destaca el equilibrio fruta-dulzor-acidez y una leve sensación mineral muy agradable.

 

 

El final se muestra suave y largo a la vez.

Deja una buena sensación varietal con un ligero amargor y un peso alcohólico moderado que lo convierte en más que recomendable.

 

 

 

 

La noche vino sin darnos apenas cuenta.

La tertulia y sobremesa se nos hizo demasiado corta …

 

 

Eskerrik asko, Christian y equipo de Galanta !!!

 

Visita realizada el miércoles 3 de marzo por:

· Iratxe Rementería

· Jon Andoni Rementería

· Javi Calzada

 

 

 

 

Artículo completo publicado en ON Deia el 8 de junio 2019

 


 

 

ON Deia · 8 de junio 2019

 

 

DICE la leyenda que fue Noé el primer viticultor, consiguiendo lógicamente su vino de modo artesanal y muy ecológico, sin pesticidas, fungicidas ni abonos minerales sintéticos …, pero probablemente con un resultado final poco atractivo.

Al galdakoztarra Josu Urrutikoetxea, asesorado por el técnico Cristian Sorreluz, les atrae como a Noé ese punto eco para su viñedo, pero de sus artes vitivinícolas esperan un caldo final de calidad, un txakoli con frescura, un «Galanta» con el atractivo organoléctico de excelencia que enamore al degustador.

Su viñedo, en las laderas más soleadas de Galdakao, a 350 metros de altitud («quizás sea el más alto de Bizkaia») ocupa 12 hectáreas en una finca de 23 que rodea totalmente a la bodega, lo que facilita las labores.

 

 

La viña tiene ya ocho años y está en un momento óptimo para dar un salto de calidad, en opinión del técnico que lleva el proyecto para la elaboración del txakoli de la bodega Berez-Galanta.

La finca pertenece al conocido grupo Ugaren, que posee la constructura Vusa, entre otras muchas inversiones, y al cumplir los cien años de actividad en su cuarta generación familiar desean diversificar la acción empresarial hacia la viña, «pero no hacia una viña más donde se busque la cantidad, no; lo que tratamos de conseguir es excelencia, que cuando se beba txakoli Galanta se reconozca por su calidad «, explica Cristian, asentido por Josu, director de la bodega, su sobrino Josu e Iker, integrantes del equipo.

Está claro que premios como el obtenido hace poco por Eneko Atxa al mejor vino blanco del mundo está poniendo los txakolis vascos, y concretamente el de Bizkaia, en la cúspide vinícola.

Por esto el reto que se plantean en Galanta tiene su enjundia, «partiendo de esta situación de prestigio queremos aportar nuestro txakoli de manera específica; y la clave diferencial la queremos marcar en el tratamiento ecológico de todos los procesos. Ronde los 30.000 kilos, que podría estar en el mercado entre enero y febrero del año que viene. Pero esta cantidad que fácilmente podría aumentar varias veces no es la meta, sino el reto «.

Un reto al que se quieren enfrentar trabajando el suelo con técnicas eco sin pesticidas, sin fungicidas ni abonos minerales, sino con formas tradicionales de tratamiento, pero utilizando en el laboreo la ozonización, una técnica empleada en viñedos en otros lugares, pero novedosa en Bizkaia y en la aplicación al txakoli.

«El ozono es una forma alotrópica (tres átomos de oxígeno) que se forma, por ejemplo, durante las tormentas dejando un olor muy característico.

Para obtenerlo utilizarán una máquina que en medio acuoso une oxígenos con descargas eléctricas; esta agua ozonizado se puede luego esparcir por la plantación, en las cepas. El ozono es un potente fitosanitario, insecticida y fungicida eficaz, que además no deja rastro de contaminación ni residuos secundarios,pues su único subproducto al descomponerse es el O2 que es bueno para el viñedo.

 

 

Resulta algo totalmente ecológico y equilibrado medioambientalmente «, explica Cristian con el asentimiento de Josu.

Pero además de usarlo en el riesgo y en el tratamiento de hongos, bacterias y virus en el suelo y en las cepas, el ozono se emplea también en la desinfección de la bodega, en la limpieza de cubas y en la higienización global.

«Por ahora somos los únicos que en la zona tratamos con ozono y con métodos orgánicos respetuosos con el medio ambiente.

Con este planteamiento nuestro objetivo es obtener un producto final de calidad, que sea referente no solo por la etiqueta o el diseño estético de la botella, sino sobre todo por la excelencia del producto final, un txakoli de Galdakao «, dicen.

Si el ozono trabaja bien, a poco que el tiempo acompañe con lluvia justa y sol en armoniosa conjunción, esperamos catar pronto el txakoli Galanta.

La cita, enero 2020.

 

 

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