Txabarri


indice 


1. El txakoli es una bebida en auge
2. Txakoli Txabarri en el Valle del Sosiego
3. Un secreto sobrevuela el txakoli
4. La bodega de Zalla que usa drones para mejorar su txakoli
5. Trabajos de agricultura de precisión mediante drones
6. Agricultura de precisión mediante drone en txakoli Txabarri en Gernika 
7. Trabajos de agricultura de precisión mediante drones
8. YOUTUBE · DRONE BY DRONE
9. YOUTUBE · TXABARRI 
10. Youtube · Eitb · Historias a bocados
11. Galería de fotos


--- 0O0 ---


1. El txakoli es una bebida en auge 


E. MOLANO BILBAO. Miércoles, 22 diciembre 2010 · Página web artículo El Correo

José sirve una copa del caldo vencedor en su categoría. :: M. ATRIO 
El txakoli es a Santo Tomás lo que el turrón a la Navidad. Este caldo estrella ayudó ayer a digerir cientos de deliciosos talos con chorizo y se bebió por miles de litros. Al igual que el año pasado, el premio para el mejor productor de txakoli rojo recayó en José Domingo, propietario de la bodega que comercializa Txakoli Txabarri, ubicada en Zalla.
- Su labor como productor ha sido reconocida en muchas ocasiones. 
-En los seis últimos años he recibido alguno de los primeros premios en txakoli de Santo Tomás. En el último Lunes de Gernika fui campeón en txakoli blanco. Allí llevo diez años seguidos recibiendo el primer premio. Los galardones son fruto de muchos años de trabajo e investigación. Se lo dedico a todos los que han apoyado la denominación Bizkaiko Txakolina, a los que han incentivado y motivado la producción de estos caldos cuando todavía no tenían tanta fama.
- ¿Hace cuánto se dedica profesionalmente a la fabricación de txakoli?
-Empecé en 1995, produciendo 1.500 botellas. Entonces no tuvieron mucha salida, y aparte de regalar bastantes, vi en Santo Tomás una gran oportunidad para sacar el resto del stock al mercado. Ahora, producimos 32.000 botellas anuales de txakoli tinto, blanco y rosado y contamos con una nueva plantación de cinco hectáreas junto a la Casa de Juntas de Avellaneda, en Zalla.
- ¿Por qué se aventuró en esta industria?
-Pensé que se trataba de un producto que se podía mejorar, y ahora creo que el txakoli vizcaíno, y no sólo el mío, no tiene nada que envidiar a los vinos de otras denominaciones de origen. La verdad es que me metí en este mundo por hobby y nunca pensé que fuera a llegar hasta donde he llegado.
- ¿Cómo piensa que ha evolucionado el producto?
-Tras muchos años de trabajo y de lucha, ahora es una bebida en auge, muy reconocida y consolidada.
- ¿Qué opina de que los burgaleses quieran su propio 'chacolí'?

Es un tema muy polémico y no quiero meterme en discordias. creo que las instituciones deben vigilar nuestros intereses y solucionar ese problema


2. Txakolí Txabarri en el Valle del Sosiego

Txakolí de Bizkaia

Para José Domingo Txabarri la inquietud y el trabajo son su fórmula para lograr el éxito en la vida, en los años 80 el tuvo un sueño y poco a poco lo ha ido haciendo realidad, su pasión por la vida, el renovarse o morir lo lleva en los genes, siempre buscando, experimentando, su cabeza no se detiene jamás siempre tiene alguna idea nueva en la cabeza. Poco a poco ha conseguido realizar alguno de sus sueños, y ahora que está a punto de jubilarse espera dedicarse en cuerpo y alma a sus viñedos en la Casa de la Avellaneda y alrededores, después de 23 años de dedicación ahora empieza a recoger sus frutos.
Texto y fotos: Kiko Martínez



Manuel Moraga entrevistando para Rne (radio 5) a Jose Domingo Txabarri

Esta bodega familiar se creó en el año 1995 coincidiendo con la D.O. Bizkaiko Txakolina, unos cuantos amantes del txakolí decidieron emprender un camino juntos en busca de un vino de calidad reconocido y reconocible huyendo de la mala fama de “vinagrillos” que les venía de antaño, al ser un vino que se consumía únicamente en el ámbito familiar y sin muchos miramientos.

El reconocimiento a su empeño y dedicación ha sido reconocido en las ferias locales (primer premio de la Feria de Santo Tomás y el galardón al Mejor Txakoli de Bizkaia premio Montenegro) 53 premios avalan su buen hacer. Txabarri elabora vinos tintos, rosados y primordialmente blancos de la variedad Hondarribi zuri. Este año decidió dar un salto cualitativo y presentó el rosado a los premios Bacchus, obteniendo un Bacchus  Internacional de plata



Al llegar a la Casa de Juntas de Avellaneda, en el Valle del Sosiego, José Domingo lo primero que nos enseña son sus viñedos. Donde había un pinar, él ha plantado una viña, y ahora elabora un txakoli con los sabores de la tierra, sus caldos saben a verde como el color de sus pastos y a tierra mojada, fresca y ácida, él busca que la tierra le dé a sus vinos algo maravilloso, arrancar a la tierra el misterio y llevarlo a la botella en forma de Txakoli.

José Domingo desde lo alto de una de sus viñas sueña en poner un mirador y hacer un recorrido por el viñedo a sus visitantes donde el paisaje lo llena todo. Desde este mirador los días claros se puede ver el Gorbea, El quiere hacer participe de sus sensaciones a los demás. Le encanta pasar las tardes disfrutando de sus viñedos y del fruto de sus caldos. Sus viñedos arropan la casa de Juntas de Avellaneda,  y se sitúan a ambos lados de la carretera en pendiente protegidos por el Garbea y el Kolitxa por un lateral y por otra parte arropado por los montes que separan Castilla de las Encartaciones. Su último proyecto ilusionante es construir una bodega enfrente de la Casa de Juntas junto a otro viñedo de su propiedad, esperemos que lo haga realidad como todo lo demás.

Cómo llegar

Se puede llegar a sus viñedos en La Avellaneda desde Muskiz, por la BI-270, tras atravesar todo el municipio de Sopuerta, o bien desde Zalla por la BI-3602, desviándonos en Otxaran a la derecha hacia La Avellaneda.




                                                             www.txakolitxabarri.com 


3. Un secreto sobrevuela el txakoli


IRATI PRAT @IratiPrat   · Página web artículo El Mundo
03/11/2016

Un dron supervisa un viñedo de txakoli

Cómo unos drones que retratan a las viñas de la uva vasca desde las alturas logran disparar la producción del singular vino en la zona de Las Encartaciones.
Cerrará la cosecha con 11.000 botellas más este año
Al levantar la mirada se le puede ver sobrevolando las cabezas. Y las vides. Por cuarta vez, el Sensefly eBee Ag, valorado en 35.000 euros, sobrevuela los viñedos de José Domingo Txabarri en Las Encartaciones, Vizcaya, cerca de la frontera con Burgos y Cantabria. El dron, un caso único porque se desplaza con una mini hélice, estuvo en febrero, volvió en junio, en agosto y hace pocas fechas dio sus últimas pasadas, poco antes del tiempo de la vendimia del txakoli. Y en esos cuatro vuelos, y en el mimo con el que el viticultor vasco trata a las vides indicadas por la aeronave, radica el secreto de la nueva y, se prevé, fructífera cosecha de Txakoli Txabarri, la bodega y embotelladora de José Domingo.

Ésta es, a ras de tierra, la historia de cómo un viticultor vasco que antes trabajaba de operario en una fábrica de papel ha conseguido aumentar la producción de sus viñedos de 65.000 botellas (la cosecha anterior) a las 76.000 previstas para esta recolección. Con mucho trabajo. Con mucha exigencia. Y con las fotografías de colores del amigo dron, que son las que retratan el estado clorofílico de las vides y terminan contando al vinatero vasco con qué cepas tiene que emplearse a fondo para que den el 100% de sus racimos de hondarribi zuri, la uva blanca del txakoli.

Si la historia del caldo vasco se remonta al siglo IX, en los campos alaveses, la de José Domingo y los drones arranca en diciembre de 2015. Una reunión de amigos, una de tantas. Un sábado. A él le hablaron de Drone By Drone, una empresa vasca pionera en España dentro del mundo de los drones. "Me dijeron que unos chavales podían ayudarme a mejorar mi txakoli gracias a un dron. Y nos pusimos en contacto con ellos, la idea me pareció bonita". Ahora, más que hermosa: productiva. Por eso José Domingo, cuando habla con Crónica, tiene claras sus preferencias. "Otra gente tiene, por ejemplo, la pasión por el fútbol, por el Athletic. La mía son estos viñedos. Soy agricultor. Y ahora también uso drones".
Vecino de Zalla, José Domingo, que tiene 64 años y está prejubilado, no siempre se dedicó a hacer vino. Trabajaba en una fábrica cuando decidió convertir los terrenos abandonados de su padre en un improvisado viñedo. De eso hace ya más de 20 años. Tenía una cruzada personal y estaba obsesionado con llevarla a cabo."Quería recuperar la identidad perdida del txakoli", dice mientras sostiene en su mano derecha, marcada por el trabajo de tantos años, una copa de Txabarri rosado. Confiesa que son pocos los que se atreven a probarlo, que la clientela es exclusiva. La mayoría prefieren el clásico txakoli blanco.

Nos explica que una vid sana le puede llegar a dar entre 23 y 28 racimos. "Tres o cuatro kilos de uva", calcula. Y sin embargo, si la cantidad de abono es excesiva o la planta no está bien tratada, la calidad y la producción descienden. Los racimos obtenidos pueden reducirse a la mitad. Por eso es tan importante la labor de los drones.

En Avellaneda, a escasos seis kilómetros de Zalla, situamos una de las parcelas que conforman las ocho hectáreas de Txakoli Txabarri. Allí están Ander García Barroso y Jordi Monedero. El primero es ingeniero aeronáutico, el segundo piloto de drones. Ambos, miembros de Drone By Drone y listos para un nuevo vuelo sobre el viñedo Txabarri. Fue en 2014 cuando la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) convirtió a esta empresa vasca en la primera de toda la comunidad autónoma con permiso para operar con drones. Y ya ese mismo año la novedosa técnica del dron agricultor se puso en práctica sobre las preciadas vides riojanas y navarras. Hoy también se extiende al sector hortofrutícola de Lérida o a las viñas de Txakoli Txabarri en Vizcaya.

Parte del trabajo lo traen hecho de la oficina. El dron cuenta con piloto automático y vuela de manera autónoma una vez diseñado el plan de vuelo. Ya en el viñedo, montan el equipo informático y Jordi se encarga de hacerlo despegar. El Sensefly eBee Ag es realmente exclusivo. Únicamente hay dos unidades en toda España. Una de ellas sobrevuela el viñedo Txabarri tomando fotografías y analizando el terreno. Gracias a él, este año la cosecha será más abundante y el gasto de producción menor. ¿Dónde está el secreto? En los objetivos fotográficos de alta resolución que lleva a bordo.

Este aparato, de un metro de envergadura y un kilo de peso, tiene una autonomía de vuelo de una hora. Sobrevuela a 120 metros de altura extensiones de hasta 10 km cuadrados de terreno al mismo tiempo que hace fotos con las cámaras multiespectrales que lleva acopladas. Al aterrizar, las imágenes se descargan de su memoria y se procesan por medio de un software de restitución fotográfica. Y la tecnología hace el resto. Tras varias horas de trabajo interno, el programa facilita una serie de mapas. Ander y José Domingo se fijan en el que refleja el índice de vegetación de diferencia normalizada (NVDI, por sus siglas en inglés), que determina la cantidad, calidad y grado de desarrollo de las plantas observadas. Una escala de cinco colores donde el verde muestra la máxima calidad y el rojo la menor, dependiendo de la cantidad de clorofila que procesa cada planta. Cuanto más verde, mejor será su rendimiento. El objetivo es que el mapa se llene de verde.

En junio, las fotos de la plantación mostraban el rojo y el naranja como colores predominantes. Así, el vinatero vasco detectaba zonas con carencias o necesidades adicionales. "Se trata de ver qué partes de la plantación están trabajando bien y cuáles no. Y destinar todos los recursos a aquellas que no", explica Ander García. Dos meses después, en agosto, el mapa se teñía de tonos totalmente diferentes. Tras el siguiente vuelo, José Domingo pudo comprobar que la imagen había evolucionado hacia el amarillo y el verde, sinónimo de gran rendimiento. Sus cuidados específicos sobre las vides que lo necesitaban habían tenido el efecto deseado.



MAPA DE COLOR. Imagen en una imagen de junio, prima el color rojo, que indica mal rendimiento DRONE BY DRONE

La jornada le cuesta a José Domingo una media de entre 1.200 y 1.500 euros, pero "la inversión merece la pena", confiesa. Y tiene razón. Los 7.500 euros que cuesta aproximadamente el servicio anual de Drone By Drone son ampliamente cubiertos por las ganancias que dará la nueva cosecha. "Y todo se vuelve a invertir", explica el agricultor.



MAPA DE COLOR. Imagen de agosto, destacan el verde y el amarillo, sinónimo de buena producción. DRONE BY DRONE

José Domingo está convencido de que los drones son el futuro y que dentro de unos años el Gobierno obligará a los empresarios agrícolas a utilizarlos. "¿Que por qué? Es muy sencillo. Si me dicen que la viña está fuerte y no necesita abono, no echaré. Es bueno para el medio ambiente y para mi bolsillo. Ganamos todos", justifica, convencido. Y tiene motivos para ello: este año ha gastado un 30% menos de abono.

El agricultor se despide. Debe colgar el teléfono para atender a unos compradores que acaban de llegar. Está seguro de sí mismo. Es una venta más. Y es que tiene un ingrediente secreto: los drones.


4. La bodega de Zalla que usa drones para mejorar su txakoli




LA PRIMERA DEL MUNDO EN HACERLO
La bodega de Zalla que usa drones para mejorar su txakoli
LA BODEGA TXABARRI DE ZALLA AHORRA EN ABONO Y AUMENTA SU PRODUCCIÓN ESTUDIANDO EL SUELO CON LA AYUDA DE DRONES
REPORTAJE DE ELIXANE CASTRESANA - Domingo, 6 de Noviembre de 2016

El trabajo de campo se ha realizado desde febrero en diferentes fases de la cosecha. Fotos: E. Castresana

En una pasada lo abarca todo”. José Domingo Txabarri sigue con la mirada el vuelo de los drones que escanean palmo a palmo sus 5,5 hectáreas de viñedos en Abellaneda. Es la última de las sesiones que se han llevado a cabo desde febrero para monitorizar la cosecha de 2016 con el objetivo de analizar su vigor en “la primera bodega del mundo” que emplea este sistema de control continuado en el tiempo, certifica Ander García, ingeniero aeronáutico de la empresa Drone by Drone, encargada del trabajo. El estudio concluye que poner en práctica las enseñanzas extraídas “ha permitido un ahorro del 30% en el gasto de abono”. Además, Txabarri, adscrita a la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina, prevé producir 30.000 kilos más de uva, “fruto de la confluencia de varios factores: el empleo de drones y la excelente climatología”.

Un beneficio “importante” que todavía prefiere traducir en retorno económico gracias a las fotografías del suelo que toman los aparatos. “Con los mapas de color que me entregan ya sé qué zonas requieren más o menos abono”, explica el txakolinero de Zalla, reciente ganador de dos premios en el Último Lunes de Gernika. Obtener un retrato “de una sola vez” es una de las ventajas del uso de drones en agricultura, señala Jordi Monedero, electrónico e informático de la empresa que ha realizado el trabajo de campo. Hay ciertos factores que influyen en los viñedos que “solo resultan apreciables si se mira desde el aire: como las diferencias entre los terrenos, temperatura, sol o el desarrollo de las plantas”.
POR ETAPAS Durante cada vuelo se han congelado “88 imágenes multiespectrales que generan el mosaico u ortofoto con una escala de colores dividida en cinco intensidades”, en las que el verde se asigna a aquellas viñas que crecen con más fuerza. El proceso se ha repetido en diferentes etapas: la preparación del suelo en invierno;en el máximo apogeo de la floración, en primavera;en pleno verano, en la vendimia a finales de septiembre;y por último en noviembre para evaluar el estado de la tierra tras la recogida de la uva.

Jordi y Ander ya disponen de los resultados que proporcionarán las pautas a Txakoli Txabarri de cara al futuro con el objetivo de engordar su ya extenso palmarés: 63 reconocimientos, entre ellos los premios Bacchus y Baco. Según han podido constatar, las parcelas situadas más al sur presentan una alta variabilidad que ha requerido la puesta en marcha de medidas correctoras. Así, “la aplicación selectiva de abonos y fertilizantes ha conseguido una cosecha más homogénea en toda la explotación de txakoli, equiparando al final las áreas de mejor rendimiento con las de peor”. En consecuencia, se ha ahorrado un 30% del gasto en abono, “alrededor de 2.000 euros”, calcula José Domingo Txabarri.
“En lo que respecta a los drones nos encontramos solo en la prehistoria. A medida que vayan ganando autonomía para recorrer más kilómetros crecerán sus aplicaciones: soluciones en seguridad, inspección de obras o incluso transporte”, pronostica mientras pone a punto un multicóptero preparado para alzar el vuelo a 120 metros de altitud, “lo que permite la ley”. Este aparato, que el propio Jordi maneja por control remoto capta las imágenes, y el dron que pilotasu compañero Ander lleva a cabo las mediciones técnicas. La agricultura es uno de los campos donde ya se ha implantado esta tecnología. “Se han utilizado, por ejemplo, en la lucha contra la avispa asiática” precisan, aunque actualmente cuenta con mayor peso en el sector audiovisual.
En cuanto a su aprovechamiento para el txakoli “la bodega Txabarri ha sido pionera”, alaban Jordi y Ander. José Domingo Txabarri les conoció a través de su hijo y no ha dudado en probar su utilización para sacar aún más partido a sus plantaciones en Abellaneda, situadas en las inmediaciones de la Casa de Juntas. Se trata de un territorio “muy apto para la producción de txakoli que recibe corrientes térmicas procedentes de la Meseta o el litoral de Muskiz, cerca de aquí”.



En días despejados como el que da la bienvenida en la quinta y última jornada de trayecto a vista de pájaro, desde las viñas se divisa la silueta del Gorbeia entre una hilera de montes. Bajo la bruma, Zalla. En el municipio donde la bodega Txabarri ha echado raíces y el resto de clientes están deseando probar una cosecha de altos vuelos.


5. Trabajos de agricultura de precisión mediante drones  



Al igual que ya hiciéramos durante la pasada campaña, este año Drone by Drone vuelve a monitorizar desde el aire mediante drones el cultivo de Txakoli Txabarri usando técnicas de agricultura de precisión.
La empresa operadora de drones basada en Bilbao sigue realizando trabajos de agricultura de precisión mediante drones sobre los viñedos de txakoli de Txabarri, aunque para este año contamos con la información obtenida durante la campaña del año pasado para poder comparar la evolución del cultivo.
Desde el inicio de la campaña se ha tratado de detectar la aparición del hongo de las viñas, el Mildiu o Plasmopara vitícola, así como la monitorización de su extensión para poder atajarlo con rapidez. El cambiante clima de comienzo de verano, con días de calor intenso seguidos de días muy húmedos ha fomentado la aparición de este hongo. Gracias a la rápida detección del mismo desde el aire, su afección sobre las vides de Txakoli Txabarri ha sido prácticamente nula.
En el mapa de reflectancia del índice NDVI elaborado a mediados de agosto, se aprecia claramente que las vides no han sido afectadas, ya que podemos compararlo con el mapa de reflectancia obtenido el agosto pasado. Las vides muestran una distribución de vigor óptima y muy homogénea, fruto de las medidas que se han tomado al inicio de la temporada valiéndose de los datos obtenidos el año pasado, que ayudan a corregir pequeñas deficiencias detectadas.
Gracias a drones como el Sensefly eBee Ag dotado de cámaras multiespectrales, Drone by Drone pone una herramienta muy eficaz a disposición de los agricultores.
Drone by Drone seguirá monitorizando mediante drones la cosecha de Txakoli Txabarri hasta la vendimia, donde podremos realizar una valoración de los rendimientos productivos obtenidos contrastados con datos del año pasado. Esperamos que esta campaña mejore la anterior, ya que las medidas adoptadas han tenido éxito y la meteorología está acompañando por el momento.
Nuestros drones seguirán volando sobre este bonito paraje, para beneficio posterior del agricultor, que ve como su cosecha prospera y mejora año a año.


6.  Agricultura de precisión mediante drone en txakoli Txabarri en Gernika






Txakoli Txabarri ha sido galardonado en la Feria del Último lunes de Octubre con el premio al mejor txakoli blanco. Por tercer año consecutivo, el txakoli Abeitxa de la bodega vizcaína ubicada en las inmediaciones de Zalla ha sido galardonado con tan preciada distinción.


Uno de los secretos en la elaboración del preciado caldo, también galardonado con el Bacchus de Oro, es el empleo de los drones que aportan datos de precisión para una gestión eficiente de la cosecha.

Drone by Drone, durante el año 2016 y 2017 viene realizando trabajos de agricultura de precisión mediante drones sobre los viñedos de Txakoli Txabarri.
Fruto de la agricultura de precisión mediante drones y de los principios de biodinámica, los caldos que elabora Txakoli Txabarri resultan de una calidad excelente. La empresa operadora de drones vizcaína se enorgullece de poder colaborar en que así sea.



7. Trabajos de agricultura de precisión mediante drones







11. Galería de fotos















  






















 





































Comentarios

Entradas populares